La verdad es que no hay un mejor momento para ser felices que ahora. Si no es ahora, ¿cuándo?.
Tu vida estará siempre llena de retos. Es mejor admitirlo y decidir ser felices de todas formas.
Una de mis frases: "Por largo tiempo me parecía que la vida estaba a punto de comenzar. La vida de verdad. Pero siempre había algún obstáculo en el camino, algo que resolver primero, algún asunto sin terminar, tiempo por pasar, una deuda que pagar. Sólo entonces la vida comenzaría. Hasta que me di cuenta que esos obstáculos eran mi vida. Esta perspectiva me ha ayudado a ver que no hay un camino a la felicidad"
La felicidad es el camino, así que atesora cada momento que tienes y atesóralo más cuando lo compartiste con alguien especial, lo suficientemente especial para compartir tu tiempo y recuerda que el tiempo no espera por nada ni nadie, así que deja de esperar hasta que bajes cinco quilos, hasta que te cases, hasta que te divorcies, hasta el viernes por la noche, hasta el domingo por la mañana, hasta la primavera, el otoño, o el invierno o hasta que te mueras, para decidir que no hay mejor momento que éste para ser feliz. La felicidad es un trayecto, no un destino
Simples destellos que se le aparecen a un servidor desde que tuvieron que usar con él el desfibrilador
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miércoles, 29 de marzo de 2017
viernes, 18 de diciembre de 2015
Sobre el valor
Nos perdemos la vida por ganar un sueldo, dime ¿con ese sueldo cuanto tiempo de vida puedes comprar?
Cuando nacemos estamos acompañados de tres factores: nuestro cuerpo, nuestra mente y el tiempo que viviremos.
Lo único que tiene un valor absoluto, que es necesario para nuestra existencia es: el aire, el agua, la comida, un habitat dónde vivir y el resto de seres humanos, debido a la condición social de este.
El resto de cosas tienen un valor relativo, todo depende del valor que la sociedad le ha otorgado, en el caso del dinero por ejemplo, o del valor que nosotros le queramos dar, en el caso de productos manufacturados.
Un billete no es más que un trozo de papel con dibujos, tiene el valor que la sociedad le ha otorgado, y este valor está en continuo cambio, no es invariable.
En el trabajo, en el sistema capitalista actual, nos dan dinero, con el valor que le hayan otorgado, a cambio de nuestro cuerpo, mente y tiempo, de valor absoluto y limitado. Con este dinero compramos productos con un valor también otorgado.
Antes de la invención del dinero, teníamos acceso libre a productos de la naturaleza. Ahora necesitamos vender nuestro, cuerpo y tiempo para poder dispones de esos mismos productos.
A esto lo hemos llamado progreso. ¿Que progreso es aquel en que miles de personas ya no tienen libre acceso a alimentos, agua o espacio?
Esto no es progreso, es esclavitud. Y nuestras cadenas son el dinero, religiones y dogmas morales socialmente establecidos como correctos.
Desde pequeño nos han programado para que no seamos conscientes del valor incalculable de nuestro cuerpo, mente y tiempo. Para que lo cambiemos por papel. Una vez dejamos de valorar estas tres cosas, dejamos de valorarnos a nosotros mismos, si no nos valoramos a nosotros mismos, dejamos de valorar a las otras personas y a todo aquello que realmente tiene un valor absoluto para nuestra existencia.
Porque una vez hemos aceptado que nosotros nos podemos substituir por papel, aceptamos que el resto de personas también se pueden substituir por papel, y también el resto de elementos de valor absoluto. Todo en el mundo se puede cambiar por papel.
Si el papel se puede quemar y destruir, ¿que impide al hombre quemarlo y destruirlo todo?. Aquí reside el origen del mal:
Negar el auténtico valor de algunas cosas y otorgarlo a cosas vacías, prescindibles para nuestra existencia. Habita en las tradiciones, patrias y leyes. Canta himnos y traza fronteras. Alimenta los prejuicios y alienta a las masas. Persigue a los individuos libres con pensamiento propio, la esencia del ser humano.
Tomemos consciencia de nuestro valor, del valor de todo lo que nos rodea. Porque cada segundo de nuestra vida, vale mas que todo el dinero del mundo junto.
Cuando nacemos estamos acompañados de tres factores: nuestro cuerpo, nuestra mente y el tiempo que viviremos.
Lo único que tiene un valor absoluto, que es necesario para nuestra existencia es: el aire, el agua, la comida, un habitat dónde vivir y el resto de seres humanos, debido a la condición social de este.
El resto de cosas tienen un valor relativo, todo depende del valor que la sociedad le ha otorgado, en el caso del dinero por ejemplo, o del valor que nosotros le queramos dar, en el caso de productos manufacturados.
Un billete no es más que un trozo de papel con dibujos, tiene el valor que la sociedad le ha otorgado, y este valor está en continuo cambio, no es invariable.
En el trabajo, en el sistema capitalista actual, nos dan dinero, con el valor que le hayan otorgado, a cambio de nuestro cuerpo, mente y tiempo, de valor absoluto y limitado. Con este dinero compramos productos con un valor también otorgado.
Antes de la invención del dinero, teníamos acceso libre a productos de la naturaleza. Ahora necesitamos vender nuestro, cuerpo y tiempo para poder dispones de esos mismos productos.
A esto lo hemos llamado progreso. ¿Que progreso es aquel en que miles de personas ya no tienen libre acceso a alimentos, agua o espacio?
Esto no es progreso, es esclavitud. Y nuestras cadenas son el dinero, religiones y dogmas morales socialmente establecidos como correctos.
Desde pequeño nos han programado para que no seamos conscientes del valor incalculable de nuestro cuerpo, mente y tiempo. Para que lo cambiemos por papel. Una vez dejamos de valorar estas tres cosas, dejamos de valorarnos a nosotros mismos, si no nos valoramos a nosotros mismos, dejamos de valorar a las otras personas y a todo aquello que realmente tiene un valor absoluto para nuestra existencia.
Porque una vez hemos aceptado que nosotros nos podemos substituir por papel, aceptamos que el resto de personas también se pueden substituir por papel, y también el resto de elementos de valor absoluto. Todo en el mundo se puede cambiar por papel.
Si el papel se puede quemar y destruir, ¿que impide al hombre quemarlo y destruirlo todo?. Aquí reside el origen del mal:
Negar el auténtico valor de algunas cosas y otorgarlo a cosas vacías, prescindibles para nuestra existencia. Habita en las tradiciones, patrias y leyes. Canta himnos y traza fronteras. Alimenta los prejuicios y alienta a las masas. Persigue a los individuos libres con pensamiento propio, la esencia del ser humano.
Tomemos consciencia de nuestro valor, del valor de todo lo que nos rodea. Porque cada segundo de nuestra vida, vale mas que todo el dinero del mundo junto.
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