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miércoles, 29 de marzo de 2017

La felicidad es un trayecto, no un destino.

La verdad es que no hay un mejor momento para ser felices que ahora. Si no es ahora, ¿cuándo?.
Tu vida estará siempre llena de retos. Es mejor admitirlo y decidir ser felices de todas formas.

 Una de mis frases: "Por largo tiempo me parecía que la vida estaba a punto de comenzar. La vida de verdad. Pero siempre había algún obstáculo en el camino, algo que resolver primero, algún asunto sin terminar, tiempo por pasar, una deuda que pagar. Sólo entonces la vida comenzaría. Hasta que me di cuenta que esos obstáculos eran mi vida. Esta perspectiva me ha ayudado a ver que no hay un camino a la felicidad"

La felicidad es el camino, así que atesora cada momento que tienes y atesóralo más cuando lo compartiste con alguien especial, lo suficientemente especial para compartir tu tiempo y recuerda que el tiempo no espera por nada ni nadie, así que deja de esperar hasta que bajes cinco quilos, hasta que te cases, hasta que te divorcies, hasta el viernes por la noche, hasta el domingo por la mañana, hasta la primavera, el otoño, o el invierno o hasta que te mueras, para decidir que no hay mejor momento que éste para ser feliz. La felicidad es un trayecto, no un destino

viernes, 18 de diciembre de 2015

Sobre el valor

Nos perdemos la vida por ganar un sueldo, dime ¿con ese sueldo cuanto tiempo de vida puedes comprar?

Cuando nacemos estamos acompañados de tres factores: nuestro cuerpo, nuestra mente y el tiempo que viviremos.

Lo único que tiene un valor absoluto, que es necesario para nuestra existencia es: el aire, el agua, la comida, un habitat dónde vivir y el resto de seres humanos, debido a la condición social de este.

El resto de cosas tienen un valor relativo, todo depende del valor que la sociedad le ha otorgado, en el caso del dinero por ejemplo, o del valor que nosotros le queramos dar, en el caso de productos manufacturados.

Un billete no es más que un trozo de papel con dibujos, tiene el valor que la sociedad le ha otorgado, y este valor está en continuo cambio, no es invariable.

En el trabajo, en el sistema capitalista actual, nos dan dinero, con el valor que le hayan otorgado, a cambio de nuestro cuerpo, mente y tiempo, de valor absoluto y limitado.  Con este dinero compramos productos con un valor también otorgado.

Antes de la invención del dinero, teníamos acceso libre a productos de la naturaleza. Ahora necesitamos vender nuestro, cuerpo y tiempo para poder dispones de esos mismos productos.

A esto lo hemos llamado progreso. ¿Que progreso es aquel en que miles de personas ya no tienen libre acceso a alimentos, agua o espacio?

Esto no es progreso, es esclavitud. Y nuestras cadenas son el dinero, religiones y dogmas morales socialmente establecidos como correctos.

Desde pequeño nos han programado para que no seamos conscientes del valor incalculable de nuestro cuerpo, mente y tiempo. Para que lo cambiemos por papel. Una vez dejamos de valorar estas tres cosas, dejamos de valorarnos a nosotros mismos, si no nos valoramos a nosotros mismos, dejamos de valorar a las otras personas y a todo aquello que realmente tiene un valor absoluto para nuestra existencia.

Porque una vez hemos aceptado que nosotros nos podemos substituir por papel, aceptamos que el resto de personas también se pueden substituir por papel, y también el resto de elementos de valor absoluto. Todo en el mundo se puede cambiar por papel.

Si el papel se puede quemar y destruir, ¿que impide al hombre quemarlo y destruirlo todo?. Aquí reside el origen del mal:

Negar el auténtico valor de algunas cosas y otorgarlo a cosas vacías, prescindibles para nuestra existencia. Habita en las tradiciones, patrias y leyes. Canta himnos y traza fronteras. Alimenta los prejuicios y alienta a las masas. Persigue a los individuos libres con pensamiento propio, la esencia del ser humano.

Tomemos consciencia de nuestro valor, del valor de todo lo que nos rodea. Porque cada segundo de nuestra vida, vale mas que todo el dinero del mundo junto.

martes, 15 de diciembre de 2015

Tic tac, Toc toc.

Tic tac, señala el reloj,
Toc toc, pregunta la puerta,
Tuc tuc, late el corazón.

El reloj apura el tiempo para que antes del último latido vayamos a contestar.
La puerta llama para que nos encorazonemos antes de que las manecillas dejen de girar.
El corazón arde, para que antes de que se pare el tiempo volvamos a amar.

martes, 1 de diciembre de 2015

Mi reina de ajedrez

Mi reina de ajedrez

Me angustiaste esta tarde con una mirada,
tus pupilas hicieron temblar todas mis entrañas,
no conseguía entenderlo, no podía creerlo, no quería saberlo,
se me abrió la vida en canal con solo imaginarlo.

El tiempo se paró para mí y me pediste unas horas,
te esperé en aquel banco intranquilo odiando a las farolas,
vino un gran compañero y me dijo "chaval no pasa nada",
"en la nada no existe el amor" respondí con voz calada.

Luego te vi llegar con retraso entre fúnebres almas,
con un vestido azul tapando un corazón a puñaladas,
te miré, me miraste, nos fundimos por última vez,
se acabó la partida, jaque mate, mi reina de ajedrez.

lunes, 30 de noviembre de 2015

Oda al bar

Bares, los hay de mil maneras y en todos los lugares,
plazas, esquinas, avenidas y calles,
hay bares al alba, de espaldas al sol y a cielo abierto,
en la arena, en la carretera y el cemento.

Los hay de tapas, cañas y cubatas,
de boquerones, queso de cabra y tortilla de patatas,
de vinos selectos, caros licores y "champagne" francés,
de café, copa y puro y tertulia de después.

Bares, los hay de desdichados y caprichosos,
de felices parejas, familias y amigos,
de lujosos vestidos y coches de presumir,
de "quédate con la propina, me tengo que ir".

Los hay de taburetes con tu nombre y vasos con tu fe,
de "apúntame la última, ya te la pagaré",
de cazatesoros, perdonavidas, donde correr mas que la vejez,
de pedazos de corazones, de señoritas que no abren antes de las diez.

Bares, fosas comunes, testimonios de chivatazos,
de "hasta siempres" y cruces de caminos,
bares, de "te acuerdas cuando" y fanfarrones,
de "otra y nos vamos", pero ante todo, bares.